El silencio del mundo

Silencio,
todo el silencio
del mundo,
todo el mundo
en este silencio.

Que tus labios sean
mi única música,
sean tus ojos
las únicas estrellas,
en ésta,
la más oscura
de todas mis noches.

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Esperando la tempestad

Vientos de cambio,
luces del alba
más brillantes que nunca
traen consigo
la tempestad.

Quizás cuando la lluvia llegue,
cuando las luces del alba desaparezcan,
cuando marche de esta ciudad,
comprenderé el pasado;
ese amigo escurridizo
que pide tu compañía
y te niega el futuro.

En unos años
se habrán ido las luces del alba
y la tempestad habrá acabado,
no quedará nada
pero yo solo recordaré
el amanecer contigo
y el sol calentando nuestra piel.

Vuelve a ser mi pasado,
vuelve a ser mi nostalgia,
quiero ese amigo escurridizo
que siempre pidió mi compañía
pero nunca me negó un futuro.

Raíces

La inocencia,
la pureza de pensamiento
sin escudos,
sin barreras,
cicatrices futuras
que aún no han aparecido.

Raíces que crecen
desde lo más profundo
hasta tocar el cielo,
llenas de buenas intenciones
y visiones de un futuro glorioso.

El mundo conspira a mi favor
mientras mis raíces son fuertes
y yo conspiro contra él,
crezco fuerte y seguro
en una rebeldía adolescente
pero no por mucho tiempo.

Qué rápido olvidamos,
qué rápido quemamos nuestras raíces,
qué rápido rompemos las fotos,
qué rápido huimos.

El mundo conspira en mi contra,
ahora que mis raíces son débiles
y acaban convirtiéndose en ceniza
dejando un rastro de arrepentimiento.

Mis raíces
no volverán a crecer jamás,
la inocencia,
apenas recuerdo lo que era,
mi rebeldía,
no era más
que un juego de niños.

Avanzo,
corro todo lo que puedo,
atravieso campos y océanos
y no olvido mis raíces,
porque ellas
jamás me olvidarán a mí.

Juventud

Espero al final de la escalera,
sabes quién soy,
sabes lo que quiero,
diría que estás perdida,
pero la perdición
ya nos alcanzó a ambos
y forjamos nuestras almas
en el fragor de la batalla
deteniendo mareas
y derritiendo soles.

Conozco todo sobre tu dolor
y el dolor nos conoció hace ya mucho.
Por eso sigues caminando
subiendo la escalera,
lo llamas amor,
quizás no son más que reminiscencias
de una juventud idealizada,
de sueños quebrados,
de esperanzas humilladas.

Espero al final de la escalera,
escuchando tus pasos
mientras el cielo calla
y los elementos se detienen.
El tiempo se congela,
los segundos nos obedecen,
y aunque conozcamos el dolor,
aunque esperemos la desdicha,
tú me ves
y yo te veo
más de lo que nadie
nos ha visto jamás.

Camino por el borde del edificio,
tus pasos me siguen,
nuestros instintos sonríen
y yo me lanzo al vacío
pero la gravedad
queda a mi merced
y sigo caminando.

Con un gesto de mi mano
y una mirada de deseo
te invito a que me sigas.

Solo en este vacío
fuera de cualquier escalera,
fuera de cualquier edificio,
en contra de los elementos
y en contra de la gravedad
cualquier odio se disipa.

Solo en este vacío
vuelven los sueños,
vuelve la esperanza.

Volvemos a ser jóvenes
porque intentaron que no lo fuéramos,
porque nunca dejamos de serlo.

Pilares de barro

Vuela alto,
vuela conmigo
y observa.

Aquella criatura tan frágil,
llamada ser humano
alzando su mano al cielo,
construyendo su imperio en la tierra.

Pilares de barro y fango,
adorando al sol y a las estrellas,
desde los desiertos más inhóspitos
hasta las cumbres más heladas.

Cuando la última luz del día desaparece,
aquellos pájaros sin alas
claman su deseo de volar,
mas la noche llega
y su imperio de fango
sobrevive un día más.

Vuela conmigo,
vuela alto,
abre tus alas al sol
y derriba tus pilares de barro.

Hagamos que nuestra sombra
permanezca para siempre
en este mundo mortecino.