Caos

Quédate,
escucha el canto
del próximo amanecer,
cuya luz descubre
nuestro castillo de naipes,
las ruinas
de nuestros cuerpos,
la tierra baldía
de nuestra mente.

El sol perfila nuestra silueta,
aún desnudos en la cama,
quemando nuestra piel,
silenciando las mentiras
de una noche
entre caretas
y bailes de engaño.

Juntos somos
entropía
sin máscaras,
imperfección
en completa armonía,

Nuestra química
es caos.

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El faro

Un mundo a conquistar,
cabalgamos entre mareas
que solo el tiempo
va a recordar.

Guardianes de un faro,
somos la sombra
de una época,
el grano de arena
de una playa sin fin,
un mero suspiro
en una tormenta.

Y aun así
el mundo es nuestro,
cada día nos pertenece,
cada noche nos acoge.

Sabemos
que nuestra estancia es efímera
nuestra voluntad finita
y nuestros latidos contados,
mas tenemos un mundo a conquistar,
guardianes de un faro.

Miénteme,
y dime que el mundo
recordará nuestra luz.

Estrellas

Solo un hogar al que volver,
un fuego que avivar,
un ídolo al que rezar
y unos ojos que adorar.

Fría noche de invierno,
estrellas que se apagan,
un sol que no da calor
y unos ojos que amar.

Una mirada
que atraviesa continentes,
y derriba
montañas de historia,
que otorga luz
en la oscuridad,
y brinda la vida
donde antes
solo había muerte.

Tus ojos serán mis estrellas,
la única luz que necesito
a partir de esta noche
y todos los días.

Una canción

Una canción para escribir,
una canción para recordar,
una canción para escapar,
para olvidar,
para jamás cantar.

Letras perdidas en el viento,
sonetos harto olvidados,
aliteraciones quebradas,
rimas sin eco.

Esta canción termina ahora,
pero otra comienza en su lugar,
lo que en su día parecía eterno
se evapora en un instante.

En tus labios
buscaré la eternidad,
mientras escribo otra canción
que sea digna de ti.

Algún día.

El silencio del mundo

Silencio,
todo el silencio
del mundo,
todo el mundo
en este silencio.

Que tus labios sean
mi única música,
sean tus ojos
las únicas estrellas,
en ésta,
la más oscura
de todas mis noches.