La cabaña

Me encontraba leyendo un viejo tomo después de la cena. La cabaña de madera en la que me hospedé aquel fin de semana tenía como inesperada sorpresa muchísimos libros viejos. Descansaban todos sobre un único mueble que parecía más nuevo que el resto de la casa. Nada más llegar aquella noche, dejé mi equipaje y encendí la calefacción. Afuera llovía muchísimo y el frío hizo que mis manos tardasen en responder, así que me preparé algo rápido de cenar y al acabar me aproximé al mueble. Tanteé con mis manos las cubiertas de aquellos libros viejos y polvorientos. Algunos incluso llegaron a estropearse parcialmente con los suaves movimientos de mis manos. Uno de ellos llegó a deshacerse, convirtiéndose en polvo que cayó a la madera del suelo. ¿Cuántos años tendría?

Ya llevaba un par de horas leyendo el viejo tomo de fantasía por el que me decidí, cuando la lluvia paró de repente. Y me refiero a que la lluvia se detuvo al segundo. Las copas de los árboles dejaron de bailar al son del viento y la noche se convirtió en un silencio total. No sabía qué estaba ocurriendo así que dejé el libro en una mesa y miré por la ventana durante varios minutos, sin ninguna respuesta concreta. El viejo libro que estaba leyendo cayó al suelo de imprevisto y me di la vuelta, asustado por el ruido que había provocado. Cuando lo recogí, me sentí confuso y lo volví a introducir en el mueble. Al hacerlo, todo el entorno, la cabaña, el mueble y los árboles desaparecieron en un fugaz vuelo y noté algo extraño en mi cabeza.

Al abrir los ojos, pude observar que estaba en el mismo lugar que el libro describía en las primeras páginas. Los personajes que había conocido fugazmente estaban todos allí, charlando como si fuera uno más. Quedé atrapado en la historia del libro e imaginé que tendría que vivir toda la aventura con ellos hasta el final. Tenía muchas preguntas pero podían esperar.

La lluvia volvió a caer fuertemente y las copas de los árboles volvieron a moverse con un constante sonido entre el repiqueteo de la lluvia en las hojas. El fin de semana siguiente, un nuevo viajero apareció en la cabaña.

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